martes, 6 de diciembre de 2016

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Viernes 24 marzo 2017

CUARESMA Y SEÑALES PARA NUESTRO TIEMPO

            Dios se hace presente en nuestra vida a través de los acontecimientos diarios, de la personas que nos rodean, porque nos ama entrañablemente.
La Cuaresma y la Pascua son tiempos de estar atentos a esta presencia divina en nosotros.
Ahora es el momento favorable, este es el tiempo de salvación.  Aunque tengamos que sufrir por un breve tiempo.  Abrid los ojos porque se acerca vuestra liberación.
La luz de la Pascua ilumina nuestras vidas y nos fortalece y consuela con la Eucaristía y el Corazón Inmaculado de María. 

Jesús vencedor del pecado, de la muerte y del error.  ¡Ven, Señor Jesús!

1.-  CUARESMA Y LA NUEVA ALIANZA

11 marzo 2000, Sábado
   
      Desde hace días siento una gran aridez espiritual en mi oración y cada vez me cuesta más poner estas cosas por escrito. Tengo plena confianza de que el Espíritu suplirá lo que a mi me falta. Días atrás habitaba en mí corazón, sumergido en la oscuridad, una imagen que era como un rayo de luz y de alegría:
     Veía a Jesús, inmenso, majestuoso, con su túnica blanca, cabellos dorados y brillantes, llevar entre sus fuertes Manos un gran arco iris, bajo un cielo totalmente terso y azul.
      Jesús con el arco iris en sus Manos, como un portentoso gigante, recorría la tierra. Yo no entendía nada...
      Hoy, durante la Santa Misa de Vigilia, siento como si fuese la primera vez que oigo esta Palabra  Génesis 9, 12-17:
     Dijo Dios: “Esta es la señal de la alianza que para las generaciones perpetuas pongo entre yo y vosotros y toda alma viviente que os acompaña: pongo mi arco en las nubes, y servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra.
     Cuando yo cubra de nubes la tierra, entonces se verá el arco en las nubes, y me acordaré de la alianza que media entre yo y vosotros y toda alma viviente, toda carne, y no habrá más aguas diluviales para exterminar toda carne. Pues en cuanto esté el arco en las nubes, yo lo veré para recordar la alianza perpetua entre Dios y toda alma viviente, toda carne que existe sobre la tierra.”
Y dijo Dios a Noé: “Esta es la señal de la alianza que he establecido entre yo y toda carne que existe sobre la tierra.”

     Esta Palabra del Primer Domingo de Cuaresma, abre misteriosamente, los ojos de mi espíritu sobre la cubierta de este libro, que el Señor quiso que fuera así. Penetra en mí una nueva y profunda revelación de la Cruz Gloriosa: ¡El cumplimiento de la Alianza entre Dios y el hombre, entre Dios y la tierra!
     Mi cuerpo está en un banco de la capilla pero mi espíritu invadido por el Espíritu Santo, está en un mundo nuevo, donde el Pensamiento del Padre Celestial se ha cumplido. ¡Así sea!

16 marzo 2000, Jueves
 Han pasado algunos días, pero la imagen del arco iris, signo de la Alianza entre Dios y la Tierra, querida así por Jesús con un significado profundo y profético, para esta su Obra, sigue permanente en mi corazón.
     Durante la Santa Misa, Jesús, primoroso como siempre, me confirma esta verdad profética:

“Es cierto, hija mía, mi Padre estableció su Alianza con su pueblo. Con mi Muerte en Cruz, Yo la he renovado.
¡En el presente, con mi Cruz Gloriosa, Yo llevaré a plenitud mi Alianza para siempre!”

      Y recuerdo el anuncio de hace unos años (noviembre 1995 que, en aquel momento, me resultó tan oscuro...
   ¡Oh María, Arca de la nueva y eterna Alianza! Tú que siempre precedes, en la tierra, las obras de tu Hijo para preparar a su pueblo... María, ruega por nosotros y... ¡guíanos Tú! Ave María. ¡Así sea!

2.-  CUARESMA CAMINO DEL CALVARIO
    
     Veo el camino del Calvario, llena de soldados romanos armado y una multitud impresionante que parece enloquecida. Un sol cegador, pero la multitud parece no ver nada…
     En el centro de la calle, angosta de sí pero más ahora con la multitud, avanza Jesús con una enorme cruz sobre sus hombros. Su Cuerpo casi desnudo, horrendamente martirizado y demacrado. Jesús se mueve fatigosamente bajo el increíble peso de la cruz.
      Pero lo más sorprendente y perturbador es que Jesús no lleva sobre su Cabeza la corona de espinas, sino una desproporcionada corona real de oro macizo, que debe pesar y doler más, en este momento, que una corona de espinas.
     Esta imagen, aunque no entienda su significado, para mi espíritu es en verdad impresionante.
      Me distraigo de esta imagen interior al penetrar en el tráfico de la ciudad, donde voy a participar de la Santa Misa.
     Después de la Misa, con esta imagen en el corazón, me quedo un rato en adoración.   Y Jesús, como refiriéndose a un doloroso recuerdo, habla a mi
corazón:
“¡Era la hora de las tinieblas!
¡El pueblo estaba obcecado!
No sentía compasión
porque no veía ni la cruz ni la corona de espinas.
Satanás había entrado en ellos
y no les dejaba ver más que mi realeza,
distorsionada por el odio, por su soberbia,
de una equivocadas expectativas:
una corona que ellos despreciaban y rehusaban.
En realidad… no veían nada más:
ese era su tormento,
que debía ser eliminado.
¡Así también sucede hoy!
La mentira ciega y altera la verdad
trasmutando la escala de valores.
¡La ceguera espiritual
ha alcanzado proporciones nunca vistas!
¡La naturaleza humana está a punto
de llegar a una degradación deshumanizante!
¡De nuevo es la hora de las tinieblas!”


3.-  CUARESMA Y EUCARISTÍA

7 de marzo de 1999, Domingo
      
       Por la mañana participo, a través de Radio María, de la Santa Misa. Por la tarde iré a la iglesia.
     Durante la Consagración, dejo de hacer las cosas de casa para unirme espiritualmente a Jesús. Súbitamente, en mi interior, veo ante mí un corderito blanco y muy tierno. Por un momento me quedo boquiabierta, dada su dulzura, cuando oigo en la radio la invocación:   “Cordero de Dios”.
     Inmediatamente entiendo que, mi Señor Jesús, me está comunicando que Él es el Cordero inmolado por mí. Entonces me inclino y, conmovida, tomo entre mis brazos el corderito.
No tengo tiempo de abrazarle porque Él se deshace en mi pecho y penetra en mi corazón.
     Oh dulcísimo Señor, pienso que no se tiene suficiente fe en la eficacia de la Comunión espiritual, cuando Tú eres deseado realmente. Tú siempre Te comunicas a nosotros de mil maneras cuando nosotros humildemente te lo pedimos. Gracias, Señor mío, una vez más por tu infinita “Omnipotencia y Bondad”. Te amo. Ven pronto, Corderito mío: no tardes. ¡Amén!
      En estos días, como ya he dejado escrito, siento poco la presencia de mi Señor. Esta Cuaresma es de ayuno de aquel a quien más deseo y amo. Sin embargo, de una manera diferente a las otras veces, siento una comunicación profunda, que no sé explicar, y dentro de mí oigo estas palabras: 

   “Te he consagrado 'apóstola' de la Eucaristía, 'apóstola' de estos últimos tiempos”.  ¡Así sea!


4.-  CUARESMA Y EL TRIUNFO DE MARÍA

13 febrero 2005   Primer Domingo de Cuaresma
     
    Por la noche, después de corregidas las pruebas de la segunda parte del Triunfo de María, próximo a salir de la imprenta, pienso y ruego al Espíritu Santo que me inspire un título adecuado. Súbita y claramente oigo en mi corazón estas palabras:

“¡Sí, mi Corazón Inmaculado triunfará!”
     
    Unos instantes después recibo una llamada telefónica. Una amiga de Foggia me comunica la noticia de la muerte de Sor Lucía de Fátima. Mi corazón sufre un sobresalto al pensar en la promesa hecha por María a la pequeña Lucía en 1917:

“Tú te quedarás un poco más.
Jesús quiere servirse de ti
para dar a conocer al mundo
la devoción a mi Corazón Inmaculado”.

     Estas palabras de la Virgen fueron para todos motivo de esperanza, ¿y ahora?...
Este suceso, como siempre, encuentra nuestro corazón al pairo y espantado y nuestra mente tarda a comprender, como los discípulos de Emaús, frente a los sucesos acaecidos en Jerusalén el Viernes Santo.
     No es sólo una anécdota… Exactamente en este momento María quiere servirse también de este libro para reafirmarnos en ello. Todo estaba preparado cuidadosamente en los detalles por Ella. Lucía de Fátima ahora está en el Cielo, finalmente unida a Aquellas y Aquellos por los cuales ella ha vivido tanto tiempo. Pero la Virgen nos recuerda todavía hoy, con toda la potencia de su amor, que no temamos porque en Fátima ha prometido solemnemente:

“¡Finalmente mi Corazón Inmaculado triunfará!”

¡Gracias, María!


5.-  CUARESMA HACIA LA PASCUA
Miércoles de Ceniza  2007
    
      Por la noche participo de la Santa Misa, en la que han impuesto la Santa Ceniza.
     Apenas me levanto para ponerme en la fila para recibir este Sacramental, mi espíritu se llena, sin más, de una clarísima imagen:
     Ante el altar, en el punto donde nos recibe el Sacerdote, veo una grande y sencilla cruz, de líneas esenciales pero de madera de nogal de cálidas vetas, propia de esta región y donde es muy apreciada.  ¡La Cruz está allí y nos espera!
     Sin embargo a medida que avanzo veo que Alguien la sostiene. No se trata del Sacerdote sino…, con gozo y extrañeza, veo que es el mismo Jesús que nos ofrece su Santa Cruz.

     Y entonces oigo la Voz suave y dulcísimo:

“¡Esta es la Cruz que te salva!”

     Siento que el regalo de Jesús para esta nuestra Cuaresma es la señal del Calvario, preludio de la Santa Resurrección. Siento como si me empujaran a abrazarla…
     En pocos segundos llego físicamente ante el Sacerdote. Descubro mi frente para recibir la Santa Ceniza y abro mi corazón para acoger las palabras que la acompañan:

“¡Convertíos y creed el Evangelio!”

     Diferentes palabras… pero la misma invitación… hacia la Resurrección y la Vida!
¡Con Jesús hacia nuestra Pascua! Mi corazón se llena de gozo ¡Aleluya!